sábado, 5 de diciembre de 2015

UN BREVE PASEO POR LA HISTORIA DEL TEGUMI. 2º parte.

UN BREVE PASEO POR LA HISTORIA DEL TEGUMI
Segunda parte. El “combate próximo chino”.

Huelga decir que, la historia es un asunto dudoso, porque esta siempre tergiversa y simplifica la realidad. Obvia de pasada todo lo que no encaja bien, magnificando lo que encaja. Y, para más inri, se da valor a los aspectos irrelevantes en beneficio de los relevantes.
Pero reconociendo que, no podemos vivir sin ella, y tras este comentario profiláctico, no me parece descabellado arriesgarme en dar sensación de adscribirme a una postura histórica en detrimento de otra, siempre que sea en aras de una buena causa: Poner un pie en el mundo de la recuperación de un tesoro perdido.

El convulso escenario de Okinawa en 1.370, marcado por alianzas tributarias entre el Celeste Imperio Chino y el Reino de Okinawa, está ligado a la apertura unilateral de Okinawa a la influencia China, que se tradujo en todo un fenómeno de aculturación aferente en los diferentes campos disciplinares, a través de los “sapposhi” (embajadores chinos con sequito para legalizar a los reyes okinawenses), los “ryugakusei” (estudiantes de intercambio) y por supuesto, los “bin-yin” residencia de chinos en Kume, que contribuían a la buena relación y ventana cultural con China (36 familias). 
Acicates que jugaron inequívocamente, un rol crucial para que la cultura okinawense se inspirase y estimulase en atávicos estilos chinos, como las “formas de dos hombres” y el “combate próximo” a manos pegajosas y sensitivas del tipo: chin-na, chi-sao, tui-shou, san-shou, nien-shou…que iban de la mano de los TAO-LU (kata). Dos patas de un mismo sistema (combate próximo y kata), cuya pragmática misión era condensar lo amorfo del combate en lo formal del “kata”, para la práctica en solitario. Porque como muchos sabemos, y sino se lo digo yo, los kata fundacionales no se confeccionaron como el ceremonial gestual vacío, que pervive en el craso imaginario colectivo, y al que se le ha añadido acriticamente el socorrido BUNKAI. Sino como gestos sumamente efectivos ligados a una forma muy especial de combate, que la deriva del paso del tiempo se ha encargado de desaparecer en la nube del olvido, dejando como canto del cisne más dramático, el anémico kata contemporáneo, libre de asideros prácticos.

Pues bien, de la simbiosis entre:
Por un lado, las prácticas de mano, TE, pronunciado “di”, de los “uchinanchu” oriundos okinawenses.
Y por el otro, de los soldados y maestros importadores del QUAN-FA, pronunciado “gong-fu”.
Se abrieron nuevos horizontes hacia la conformación del denominado TODE (DE: mano, TO: china. TODE: “mano china”. Pronunciado: Tou-ti).

En el corazón del TODE, evoluciona el tipo de combate sustitutorio del TEGUMI “ANCESTRAL”, que como habíamos dicho era un derivado sumo japonés con golpes, y antesala del TEGUMI “CLASICO” o MOTOU, que serían los sistemas de combate del karate prístino. Pero que de momento, por no denominarlo al estilo chino (san-shou, nien-shou, etc…) lo denominaré “COMBATE PROXIMO CHINO”, como base práctica de los TAO-LU que desembocaron en los kata que conocemos.
Y sus rasgos distintivos que ampliaban la esfera consciente del mundo marcial okinawense, eran: 
-Ideas supremas de armonía y equilibrio en las acciones.
-Ser adaptativo como el agua.
-Uso del sistema físico dinámico interno del cuerpo y de la energía KI como fuente de fuerza.

Principios sustanciales que actuaban como una calle de doble sentido. Es decir, el artista construía a partir de un toque azaroso dentro del orden del kata, su “combate próximo chino” (jitsu), mientras el “combate próximo chino” del kata, a su vez, lo construía a él (waza). Una forma de dicha que, camina por la senda que lleva a la transformación de conciencia, evolución y autoconocimiento.
Verdades eternas al cual sólo tenían acceso algunos elegidos.
Verdades antiguas que nunca quedan obsoletas. Porque lo cierto es que, las verdades eternas son perennes, valen para siempre. De hecho, hasta las ideas más antiguas, si son eternas… trascienden al tiempo y encajan en estos tiempos modernos.
CONTINUARA…

UN PASEO POR LA HISTORIA DEL TEGUMI. 1º parte.

UN PASEO POR LA HISTORIA DEL TEGUMI.
Primera parte. El tegumi previo al karate.

Este es el viaje de exploración de un nuevo y extraño mundo. Un mundo que nos inspira a llegar con audacia donde pocos han llegado con anterioridad: al comienzo, a su genialidad, a la genialidad del arte del karate.
Aunque no todos los comienzos son necesariamente el principio, retrotraernos a un viaje a través del tiempo y del espacio de 3.000 años atrás, es un buen comienzo para lo que nos concierne. Y lo que nos concierne es descubrir los secretos más herméticos del karate y los misterios que ocultan sus kata.
Pues bien, si queremos llegar a algún lugar será mejor que comencemos.
En este épico punto de la prehistoria, los “Kumaso” (hombres que atacan a los osos) migraron desde el oeste de Asia, atravesaron Japón, y se establecieron en Okinawa. La mención de este dato, arroja luz sobre porque permanecen en Okinawa costumbres muy antiguas del Japón, como por ejemplo la lucha sumo, y por eso Okinawa se ha venido a denominar “el museo ancestral del Japón”.
La larga marcha del TEGUMI más allá del terreno que nos ha traído, arranca pues, con “los hombres que atacaban a los osos”, pero los primeros indicios históricos datan de 1.139 (M. Tamemoto). 
Este TEGUMI “ancestral”, antecesor del TEGUMI del karate, no es más que una variante primitiva del sumo, que incluía también golpes y llaves. 
Sabemos que dicho TEGUMI ancestral, todavía no era karate, ni se inspiraba en katas, pero en cambio convivía con prácticas marciales de hechicería connaturales al hombre de Okinawa denominadas “mano del infinito” o TE, que se usaban para abrir brechas en el “tiempo”, accediendo a dimensiones desconocidas de conciencia, hasta derivar a otro tipo de realidades, alcanzando así el auténtico conocimiento interior.

Hablar del TEGUMI (ancestral) y del TE es referirnos a un ámbito de enorme trascendencia, puesto que ambos configuran uno de los elementos más emblemáticos de Okinawa, aunque sin corresponder todavía al TEGUMI (clásico) del karate por antonomasia y a sus magistrales katas, del que haremos mención más adelante, sino a un homónimo suyo que presumiblemente preludia su génesis. Pero eso es harina de otro costal que abriremos en breve.
CONTINUARÁ…

EL KARATE OCULTO TIENE SUS RAZONES.

EL KARATE OCULTO TIENE SUS RAZONES
Dicen que, “la habilidad más grande del hombre está en saber ocultar sus habilidades”.
Nunca entendí el porque de esta frase de sabiduría oriental, hasta hace poco.
Ahora, sólo me queda tener las experiencias suficientes, para valorar el ponerlo en práctica. 
Me explico.

En cuanto una persona comienza su andadura en el mundo de las artes marciales, es adiestrado para realizar cantidad de gestos y conductas.
Denominamos “tradición” a ese bagaje transmisible de generación en generación.

Pero el estudioso “interno” del arte marcial, denominado “UCHI-DESHI”, conocedor de que la sabiduría no se da, se conquista. Y de que no se aprende, se descubre…no se conforma con la práctica adocenada que le ha sido impuesta a raíz de una tradición cuyo motivo es nivelar a la baja todo lo marcial, y también lo humano. Para decirlo de otra manera, que se solidariza con la mayoría para bajar al más diestro. 
Una tradición con un significado subliminal: la no creencia en un arte superior.
Una tradición,las más de las veces, muy edulcorada o distorsionada respecto a la idea genial que el arte marcial puede haber tenido en sus inicios, fundamentada en:
Moverse abandonado a la corriente, lograr la victoria cediendo, uso del sistema dinámico físico interno y de la energía “KI”, etc...
Todas estas ideas de ARMONIA han sido sustituidas por el fisicalismo reductivo que se condensa en las máximas:
Más alto, más lejos, más fuerte, más lejos.

El hecho es que, al evolucionar, el “UCHI-DESHI” toma distancias respecto a la educación que recibió. A partir de ahí su saber desborda los límites de una tradición impuesta.
Al esforzarse, por evolucionar hasta llegar a los “OKUDEN” o principios secretos, que no son más que conceptos Universales, llega a la conclusión de que la tradición impuesta carece de sentido para una progresión que merezca la pena, y que incluso a veces resulta insostenible para el sistema locomotor.

El caso es que, pronto un “UCHI-DESHI” se convierte en objeto de escándalo para el karateka común que entiende de principios externos y esforzados pero le es incomprensible el “OKU”, la profundidad del arte.
Es entonces cuando el hombre que ha llegado al “URA-GEI”, el arte oculto, con sus ideas geniales que una vez dominaron el arte primigenio, es percibido como un intruso peligrosamente disolvente que debe ser censurado, o por lo menos, desestimado. 
Es así como “saber ocultar las debilidades” se lleva a la práctica en el único salvavidas posible: “antes parecer loco con los más que cuerdo en solitario”.