lunes, 7 de diciembre de 2015

Un paseo breve por la historia del Tegumi. 4º parte

UN PASEO BREVE POR LA HISTORIA DEL TEGUMI.

Cuarta parte. El TEGUMI clásico redime del yugo de ciertas impresiones, tan actuales como peregrinas.
Dicho sea de paso que, una vez atisbada inconsistencia de ciertos comportamientos técnicos insulsos, obrar como quien se es y no como uno se sienta obligado, exime de la sujeción a la vulgar hipocresía. Porque no hay más dicha ni desdicha que la sinceridad e insinceridad.
Se que voy contra mis intereses confesar que estamos instalados en la visión chata y papanatista del karate “tradicional” contemporáneo, pero me costaría tener doble cara. La realidad del problema al que me refiero, no es el embauque que campee a sus anchas. Lo que es plaga, es la credulidad propia de cada uno. En consecuencia, conseguir exorcizar el engaño es muy difícil, dar mate a la credulidad imposible (los maestros me entenderán). Pero esto no óbice para que un servidor trate de arrojar luz sobre el karate original. El cual, posee su mito de invencibilidad en la época dorada del TEGUMI. Y en ese contexto, más que nunca, el imaginario popular, reconoce a una escala sin precedentes, la competencia luctatoria de los gigantes del combate y las hazañas sin parangón de maestros creíbles, de los que se contaban cosas increíbles fundamentadas en el mensaje cierto que hemos descubierto.
El TEGUMI clásico, que es el propósito que nos ha traído aquí, es el que otorga verdadero sentido a los kata que hemos heredado. Y sin él, no tenemos nada más que el desazonado esqueleto sin vida del karate “tradicional”, que ya sabe a tosco.
El TEGUMI atendía a una dualidad terminológica:
Fue denominado “TEGUMI” en la zona de Naha.
Fue llamado “MOTOU” en la zona de Shuri y Tomari.
Parece claro, sin embargo que, a pesar de la sinonimia, ambos términos ofrecían algún criterio diferencial, que arriesgándome a simplificar en exceso, podría entenderse como sigue:
MOTOU con un énfasis en atacar la línea central, por su influencia con el boxeo chino de la mente y de la forma, “XINGYI-KUAN”, el cual es su estilo antecesor.
TEGUMI, ponderando además el ataque por los flancos por su influencia con los estilos chinos de la rama grulla blanca “BAI-HOK”.
Si así se quiere, parece ser cosa admitida, hacer abstracción de esta dualidad y atender al TEGUMI como representante de ambas especialidades, donde parece ser la más completa y brillante opción, cornucopia marcial de infinitas posibilidades, tan original como mortífero, este nos pone en contacto con los misterios y sentido profundo del kata.
De hecho, en el TEGUMI aparecen todos los movimientos de los kata, de una manera natural. Cada movimiento de un kata ha sido creado en beneficio de un concepto que soluciona una o varias situaciones-problema de combate. Por eso, puede afirmarse sin temor a equivocarse que, el kata sin TEGUMI es vacío, y el TEGUMI sin kata ciego. Más aún, sin el TEGUMI, los kata se transforman en algo superficial y peregrino que carece de sentido y de interés práctico.
Más allá de lo anterior, esta práctica se articula en torno a las siguientes áreas que el karate moderno ha desatendido como el que desprecia el fruto en favor de la cáscara:
Kiko-geiko: Ejercicios energéticos para el control del Ki.
Kata: Que instruye en los movimientos que son la finalizaciones en Tegumi.
Renzoku-geiko: Fluidos continuos del kata.
Iri-kumi: Conexión a manos pegajosas desde la distancia (no el iri-kumi de Goju-ryu en 1.930 el cual no deja de ser jiyu-kumite).
Kakie: Seguimento envolvente.
Tui-te: Seguir y devolver con técnicas de control tipo luxación o derribo.
Y…ATENCIÓN al dato…
Ajikata-un-mekata: Conocido como la danza de los señores, al objeto de evitar ocasionalmente el cuerpo a cuerpo con rápidos movimientos desde la distancia “ma-ai”. Estamos ante el hito que será la antesala (junto a la influencia del pugilismo occidental) de lo que más adelante se conocerá como KUMITE, y será también motivo de divorcio entre combate y kata. Pero eso es otro cantar que vendrá más tarde.
Parece obligado ahora añadir que, el carácter identitario y congénito del TEGUMI, es el discreto encanto de conectarse con el oponente entrando desde la distancia de esgrima (MA-AI) al señorío de la distancia próxima (TE-NO-TE). Una vez consumada la conexión, se mantiene un pegado-adherido (MUCHIMI) lo que impide ser golpeado por el oponente, pero a su vez, permite seguir las líneas de fuerza favorables a los movimientos del adversario, que armonicen, como dos cursos de agua(WA), sin chocar. Durante el seguimiento del oponente, se cede a su fuerza, se neutraliza en el ángulo más dúctil, y por último, la eficacia resolutiva sobreviene en alas del “reconocimiento posicional”, que nos permite positivar la trayectoria iniciada desde un principio por el oponente.
“Reconocer” es una operación de segundo orden que nos remite a un previo conocer. Ese conocer pone de relieve los esquemas del kata previamente estudiados.
Tiene su gracia y no me pidan que lo explique, pero todos jugamos el juego secreto de eludir lo desconocido como el diablo elude el agua bendita, y por eso tratamos siempre de endosar nuevos conocimientos al pequeño mundo de las viejas estructuras encofradas en nuestra mollera, aunque estas nada tengan que ver entre sí. Baste advertir que, es pura estulticia creer que el secreto perdido que tratamos de explicar (el TEGUMI) tenga algo que ver con el "trampantojo" (trampa para el ojo) del BUNKAI, del que se ha hecho pasto, en condiciones de estrechez, tras la perdida del karate original. Sobre este (el BUNKAI), han corrido ríos de tinta de artificiosas intenciones y de él todavía me sorprendo, cada vez que pienso en ello, al estilo de "mandíbulas colgando" por la inaudita falta de sentido común del mismo. Cierto es que existen BUNKAIS mejores y peores, y que no hay cosa que no tenga algo bueno, pero confundir la idea conceptual que propone el TEGUMI, con la impostura del BUNKAI, sería confundir el hambre con las ganas de comer. Lo digo porque mientras en el BUNKAI impera la voluntad propia de ceñirse a la nadería de un patrón estricto y corto de miras, en el TEGUMI, el cuerpo hace las veces de un servo-mecanismo autorregulable, en alas de la búsqueda del camino más fácil y natural para resolver cada problema con final abierto. Esta cualidad de modificar la intención sobre la marcha o sumarla a otra intención se denomina “oportunidad secuencial”, lo cual quiere decir que, toda acción propia, conlleva una reacción en el oponente que hace que cuando se cierre una puerta se abra una ventana. Porque siempre hay un arma natural, en perfecta economía de movimiento, esperando por un objetivo que se abre.
De lo dicho se desprende que, nunca debe ser munición de cordura provechosa, la voluntad de llevar riendas hacia algo que no se corresponda con las exigencias prácticas del momento lo que nos mueva (como en el BUNKAI), extremo este en el que perdería la libertad del cambio inesperado y espontáneo. Porque todos los actos de voluntad son, en realidad, actos limitantes. Cuando alguien escoge algo, excluye todo lo demás. Igual que cuando alguien contrae matrimonio con una mujer, renuncia a todas las demás mujeres.
CONTINUARA…
Tegumi Félix Bargados.Tegumi Félix Bargados.Tegumi Félix Bargados.Carlos Bargados.Carlos Bargados.Carlos Bargados.


sábado, 5 de diciembre de 2015

EL KATA FUNCIONA. Karate Perdido. Felix Bargados.


EL ENTENDIMIENTO NO SIEMPRE LLEVA A LA COMPRENSION. 

Siempre me esforcé por ENTENDER el karate "tradicional" que me enseñaron "los que saben". Y siempre lo hice, pero no lograba COMPRENDERLO. Hasta que de repente, contra todo pronóstico, todo cambió. 
Si este vídeo hubiese llegado a mí hace treinta años, sospecho que el desarrollo de comprensión marcial, me haría estar difundiendo un karate más evolucionado. Algo que espero de los maestros que lo vean, es que se beneficien de él en ese sentido...y con ello, quizás puedan disolver los "artificios" del paradigma tradicional, que tarde o temprano, se comienza a sospechar como una falsificación masiva de la realidad, y con todo lo que ello conlleva. Y... por otro lado, espero que quienes lo vean, puedan superar mis insuficiencias y/o limitaciones en lo que muestro. Si con este vídeo contribuyo a ello, me doy por satisfecho.

QUIEN TIENE OVEJAS, TIENE PELLEJAS.

QUIEN TIENE OVEJAS, TIENE PELLEJAS

Quiero decir que el que está a la utilidad de algo, también está expuesto a la banalización del hombre común.
Y lo digo en relación a un VIDEO que ESTOY PREPARANDO para clarificar el último post (publicado hace unos minutos) sobre la tercera parte de la "historia del tegumi"; y en sentido paralelo, resaltar su "leit motiv" subliminal: 
A saber, que las cosas no deberían pasar por lo que parecen, sino por lo que son. 
Lo que parecen las cosas, suele estar en la superficie, mientras que lo que son, está oculto. 
Paradójico es, que lo oculto suele ser un buen tesoro, mucho mayor que lo evidente. 
Si bien es cierto que, así como "mucha mala bestia vende buen corredor", no todo lo bueno triunfa siempre, porque el tesoro que no se ve, tras la apariencia hierática de un kata, es como si no fuese. Y mostrar algo que es como si no fuese, puede resultar poco prudente por mi parte. De ahí que se diga que, el bobo si es callado, por sesudo es reputado. Y por el contrario, está expuesto al daño quien descubre la utilidad de algo que no tiene cara de tal. 
Pero... 
¡que diablos! 
Aunque todo me conduce a ocultarlo, intuyo que de momento, no es óbice para que me lo calle...

UN PASEO BREVE POR LA HISTORIA DEL TEGUMI. 3º parte.

UN PASEO BREVE POR LA HISTORIA DEL TEGUMI
Tercera parte. TEGUMI...el "CLÁSICO".

En ocasiones es más difícil llegar a un principio que a un final. Y más cuando se va a contar algo inusual. 
Pero este brochazo histórico ha sido suficiente para llegar al principio del TEGUMI. 
Ahí va…
Sabido es que, en 1.429 el Rey Sho Hashi logra el establecimiento de un gobierno central para los tres reinos de Okinawa. Las revueltas que esto ocasiona, obliga al Rey a prohibir el uso de armas, incluidas las domésticas. Lo que sirve de revulsivo para la transformación del TODE en un arte más resolutivo. 
El siguiente impulso que refuerza la terrible eficacia del TODE (pronunciado “tou-ti”), se da durante la invasión de Okinawa por el clan japonés Satsuma. Una nueva prohibición sobre el uso de las armas, sirve de acicate para la transformación en un arte más decisivo.
Ante tales prohibiciones, los instrumentos domésticos se convierten en peligrosas armas, sublimadas en el sistema TI-GUA (antecesor del KO-BUDO). Mientras que el TODE (a mano desnuda) comienza a transformarse en un arte más fiero a la par que adquiere diferentes denominaciones según zonas de influencia o las castas que lo practiquen: Udun-te (mano de Palacio), bushi-no-te (mano del guerrero), tekko-bushi (pequeña mano del guerrero), reimyo-tode (misteriosa mano china), shimpo-tode (milagrosa mano china), Ryu-kyu-kempo (kung-fu de Okinawa), Naha-te (en la ciudad de Naha), Shuri-te (en la ciudad de Shuri), Tomari-te (en la ciudad de Tomari), Okinawa-te y finalmente karate-jitsu (la técnica de la mano china) kara-te=to-de.

Por razones fáciles de comprender, el sistema de combate se volvió muy letal, y el “combate próximo chino” que daba sentido a los kata, se transforma en el belicoso SAN-TAN (combates a muerte), lo que propició el feroz KAKE-DAMESHI o duelos pactados. Bien conocido, y bien documentadas están las noticias de que muchos aguerridos maestros de la antigüedad han aprendido exclusivamente el karate en este tipo de peligrosos retos. Aunque lo normal era tener un sistema entrenamiento menos violento, pero que sirviera de base para el SAN-TAN. Fundamentado este, en el KOSHIKI NO KATA (katas antiguos), el TEGUMI RENZOKU-GEIKO o RENZOKU-TE (habilidades continuas estereotipadas de los katas) y el refinado TEGUMI, a secas, el CLASICO. Sistema muy coherente cuya única norma es que no hay normas, o sea, vale todo.
A raíz de estas constataciones, caben dos preguntas:
La primera ¿Cómo ha llegado a forjarse un arte tan sublime como el formado por la interdependencia KATA y TEGUMI?
La segunda, y no menos rara ¿Cómo lo hemos re-descubierto?
Pues bien, en cuanto a la segunda pregunta, lo he re-descubierto “con ayuda”. Con la ayuda de maestros duchos en artes chinas, y si he visto cosas tan inéditas y poco holladas, es porque he estado a lomos de gigantes. 
En cuanto a la primera pregunta, se han conformado bajo el auspicio de una idea genial fraguada por los maestros chinos, la idea del proceso natural de codificación-descodificación de los KATA en tres pasos. Veamos:

Primero, “la formulación”. Comoquiera que las diferencias están casadas con las semejanzas, durante el combate libre de estudio, se trata de descubrir lo fijo y esencial (conceptos universales) en lo cambiante y accidental de los movimientos de combate. Denominamos a este ámbito, la parte oculta del arte, “gokuhi”, y a sus conceptos “okuden”.
Segundo, “la codificación esquemática”. Cifrando lo fijo y esencial en diseños reglados como educativos de base, cumpliendo así el principio de esquematizar después de experimentar. Los esquemas fundacionales serían multideformantes (JIYU-KATA) para terminar encriptándose en los katas rígidos que conocemos hoy en día, y esta sería la parte superficial del arte, “shosa”.
Tercero, para cerrar el círculo hay que “liberar el esquema”. Que radica en experimentar de nuevo el esquema en total libertad, bien sea en solitario (Jiyu-kata la forma sin forma) o bien en JIYU-TEGUMI siguiendo los conceptos que quiere transmitir el kata pero sin ceñirse a él.
Para que se entienda en relación comparativa con el karate contemporáneo, podríamos explanarlo de la siguiente manera:
1º.- A menudo se olvida que, “la formulación” es inexistente en la actualidad, porque ya no se practica en un contexto de combate donde las técnicas de los katas puedan tener operatividad. El contexto practicado actualmente es kumite (desde la distancia lejana, de esgrima) donde sólo se pueden aplicar con eficacia: zuki, patadas circulares, alguna recta y algún que otro barrido y desvíos para defender los ataques.
2º.- Lo suyo es reconocer que, lo que se nos ha transmitido es una “codificación esquemática”. Como una receta hecha ante no se sabe que. De modo que, el kata que se ha transformado en un esquema autorreferencial que devora todo el cuadro, porque su objetivo empieza y acaba en si mismo, en su estética, sin ningún objetivo PRACTICO ni CONCEPTUAL que se pueda aplicar en la realidad.
3º.-La incongruencia de los pasos anteriores, no es mayor que la que se desprende de la ausencia de “liberación del esquema”. Es decir, el bunkai con el que nos contentamos, es una reproducción del kata ejecutado con ayudantes. Semejante panorama no es un dominio práctico y superior del kata, sino tributario de él. El bunkai arrastra las limitaciones presentes en el kata, y en ellas se convierte, porque en realidad, no se puede resolver un problema con la misma mentalidad que ha sido creado. 
La mentalidad de creación del KATA, ha sido la maniobra tan fácil como falsa de como insertar la realidad en un esquema. 
La mentalidad que nos saca del problema es como el esquema se adapta a la realidad, no a otro esquema a dos personas.
Dicho de otra manera, el KATA ha de estar al servicio del COMBATE y no este del KATA. 
Con esto ya es suficiente por hoy.
CONTINUARA...con un vídeo.

UN BREVE PASEO POR LA HISTORIA DEL TEGUMI. 2º parte.

UN BREVE PASEO POR LA HISTORIA DEL TEGUMI
Segunda parte. El “combate próximo chino”.

Huelga decir que, la historia es un asunto dudoso, porque esta siempre tergiversa y simplifica la realidad. Obvia de pasada todo lo que no encaja bien, magnificando lo que encaja. Y, para más inri, se da valor a los aspectos irrelevantes en beneficio de los relevantes.
Pero reconociendo que, no podemos vivir sin ella, y tras este comentario profiláctico, no me parece descabellado arriesgarme en dar sensación de adscribirme a una postura histórica en detrimento de otra, siempre que sea en aras de una buena causa: Poner un pie en el mundo de la recuperación de un tesoro perdido.

El convulso escenario de Okinawa en 1.370, marcado por alianzas tributarias entre el Celeste Imperio Chino y el Reino de Okinawa, está ligado a la apertura unilateral de Okinawa a la influencia China, que se tradujo en todo un fenómeno de aculturación aferente en los diferentes campos disciplinares, a través de los “sapposhi” (embajadores chinos con sequito para legalizar a los reyes okinawenses), los “ryugakusei” (estudiantes de intercambio) y por supuesto, los “bin-yin” residencia de chinos en Kume, que contribuían a la buena relación y ventana cultural con China (36 familias). 
Acicates que jugaron inequívocamente, un rol crucial para que la cultura okinawense se inspirase y estimulase en atávicos estilos chinos, como las “formas de dos hombres” y el “combate próximo” a manos pegajosas y sensitivas del tipo: chin-na, chi-sao, tui-shou, san-shou, nien-shou…que iban de la mano de los TAO-LU (kata). Dos patas de un mismo sistema (combate próximo y kata), cuya pragmática misión era condensar lo amorfo del combate en lo formal del “kata”, para la práctica en solitario. Porque como muchos sabemos, y sino se lo digo yo, los kata fundacionales no se confeccionaron como el ceremonial gestual vacío, que pervive en el craso imaginario colectivo, y al que se le ha añadido acriticamente el socorrido BUNKAI. Sino como gestos sumamente efectivos ligados a una forma muy especial de combate, que la deriva del paso del tiempo se ha encargado de desaparecer en la nube del olvido, dejando como canto del cisne más dramático, el anémico kata contemporáneo, libre de asideros prácticos.

Pues bien, de la simbiosis entre:
Por un lado, las prácticas de mano, TE, pronunciado “di”, de los “uchinanchu” oriundos okinawenses.
Y por el otro, de los soldados y maestros importadores del QUAN-FA, pronunciado “gong-fu”.
Se abrieron nuevos horizontes hacia la conformación del denominado TODE (DE: mano, TO: china. TODE: “mano china”. Pronunciado: Tou-ti).

En el corazón del TODE, evoluciona el tipo de combate sustitutorio del TEGUMI “ANCESTRAL”, que como habíamos dicho era un derivado sumo japonés con golpes, y antesala del TEGUMI “CLASICO” o MOTOU, que serían los sistemas de combate del karate prístino. Pero que de momento, por no denominarlo al estilo chino (san-shou, nien-shou, etc…) lo denominaré “COMBATE PROXIMO CHINO”, como base práctica de los TAO-LU que desembocaron en los kata que conocemos.
Y sus rasgos distintivos que ampliaban la esfera consciente del mundo marcial okinawense, eran: 
-Ideas supremas de armonía y equilibrio en las acciones.
-Ser adaptativo como el agua.
-Uso del sistema físico dinámico interno del cuerpo y de la energía KI como fuente de fuerza.

Principios sustanciales que actuaban como una calle de doble sentido. Es decir, el artista construía a partir de un toque azaroso dentro del orden del kata, su “combate próximo chino” (jitsu), mientras el “combate próximo chino” del kata, a su vez, lo construía a él (waza). Una forma de dicha que, camina por la senda que lleva a la transformación de conciencia, evolución y autoconocimiento.
Verdades eternas al cual sólo tenían acceso algunos elegidos.
Verdades antiguas que nunca quedan obsoletas. Porque lo cierto es que, las verdades eternas son perennes, valen para siempre. De hecho, hasta las ideas más antiguas, si son eternas… trascienden al tiempo y encajan en estos tiempos modernos.
CONTINUARA…

UN PASEO POR LA HISTORIA DEL TEGUMI. 1º parte.

UN PASEO POR LA HISTORIA DEL TEGUMI.
Primera parte. El tegumi previo al karate.

Este es el viaje de exploración de un nuevo y extraño mundo. Un mundo que nos inspira a llegar con audacia donde pocos han llegado con anterioridad: al comienzo, a su genialidad, a la genialidad del arte del karate.
Aunque no todos los comienzos son necesariamente el principio, retrotraernos a un viaje a través del tiempo y del espacio de 3.000 años atrás, es un buen comienzo para lo que nos concierne. Y lo que nos concierne es descubrir los secretos más herméticos del karate y los misterios que ocultan sus kata.
Pues bien, si queremos llegar a algún lugar será mejor que comencemos.
En este épico punto de la prehistoria, los “Kumaso” (hombres que atacan a los osos) migraron desde el oeste de Asia, atravesaron Japón, y se establecieron en Okinawa. La mención de este dato, arroja luz sobre porque permanecen en Okinawa costumbres muy antiguas del Japón, como por ejemplo la lucha sumo, y por eso Okinawa se ha venido a denominar “el museo ancestral del Japón”.
La larga marcha del TEGUMI más allá del terreno que nos ha traído, arranca pues, con “los hombres que atacaban a los osos”, pero los primeros indicios históricos datan de 1.139 (M. Tamemoto). 
Este TEGUMI “ancestral”, antecesor del TEGUMI del karate, no es más que una variante primitiva del sumo, que incluía también golpes y llaves. 
Sabemos que dicho TEGUMI ancestral, todavía no era karate, ni se inspiraba en katas, pero en cambio convivía con prácticas marciales de hechicería connaturales al hombre de Okinawa denominadas “mano del infinito” o TE, que se usaban para abrir brechas en el “tiempo”, accediendo a dimensiones desconocidas de conciencia, hasta derivar a otro tipo de realidades, alcanzando así el auténtico conocimiento interior.

Hablar del TEGUMI (ancestral) y del TE es referirnos a un ámbito de enorme trascendencia, puesto que ambos configuran uno de los elementos más emblemáticos de Okinawa, aunque sin corresponder todavía al TEGUMI (clásico) del karate por antonomasia y a sus magistrales katas, del que haremos mención más adelante, sino a un homónimo suyo que presumiblemente preludia su génesis. Pero eso es harina de otro costal que abriremos en breve.
CONTINUARÁ…

EL KARATE OCULTO TIENE SUS RAZONES.

EL KARATE OCULTO TIENE SUS RAZONES
Dicen que, “la habilidad más grande del hombre está en saber ocultar sus habilidades”.
Nunca entendí el porque de esta frase de sabiduría oriental, hasta hace poco.
Ahora, sólo me queda tener las experiencias suficientes, para valorar el ponerlo en práctica. 
Me explico.

En cuanto una persona comienza su andadura en el mundo de las artes marciales, es adiestrado para realizar cantidad de gestos y conductas.
Denominamos “tradición” a ese bagaje transmisible de generación en generación.

Pero el estudioso “interno” del arte marcial, denominado “UCHI-DESHI”, conocedor de que la sabiduría no se da, se conquista. Y de que no se aprende, se descubre…no se conforma con la práctica adocenada que le ha sido impuesta a raíz de una tradición cuyo motivo es nivelar a la baja todo lo marcial, y también lo humano. Para decirlo de otra manera, que se solidariza con la mayoría para bajar al más diestro. 
Una tradición con un significado subliminal: la no creencia en un arte superior.
Una tradición,las más de las veces, muy edulcorada o distorsionada respecto a la idea genial que el arte marcial puede haber tenido en sus inicios, fundamentada en:
Moverse abandonado a la corriente, lograr la victoria cediendo, uso del sistema dinámico físico interno y de la energía “KI”, etc...
Todas estas ideas de ARMONIA han sido sustituidas por el fisicalismo reductivo que se condensa en las máximas:
Más alto, más lejos, más fuerte, más lejos.

El hecho es que, al evolucionar, el “UCHI-DESHI” toma distancias respecto a la educación que recibió. A partir de ahí su saber desborda los límites de una tradición impuesta.
Al esforzarse, por evolucionar hasta llegar a los “OKUDEN” o principios secretos, que no son más que conceptos Universales, llega a la conclusión de que la tradición impuesta carece de sentido para una progresión que merezca la pena, y que incluso a veces resulta insostenible para el sistema locomotor.

El caso es que, pronto un “UCHI-DESHI” se convierte en objeto de escándalo para el karateka común que entiende de principios externos y esforzados pero le es incomprensible el “OKU”, la profundidad del arte.
Es entonces cuando el hombre que ha llegado al “URA-GEI”, el arte oculto, con sus ideas geniales que una vez dominaron el arte primigenio, es percibido como un intruso peligrosamente disolvente que debe ser censurado, o por lo menos, desestimado. 
Es así como “saber ocultar las debilidades” se lleva a la práctica en el único salvavidas posible: “antes parecer loco con los más que cuerdo en solitario”.